Wednesday, March 23, 2005

Barcelona

(música de fondo: Calle del Aire de Estrella Morente).

El tan esperado reporte Barcelona. Uf! Hace tanto tiempo que quedé de publicarlo. En fin, es hora de ponernos al corriente. Qué puedo decir de Barcelona… mejor dicho, qué no puedo decir de Barcelona! Qué maravilla de ciudad! Y aunque no puedo decir que los catalanes son de lo más amables, puedo decir con mucha alegría que los que me tocó conocer SON los catalanes más amables de la historia. El primer trimestre de maestría terminó en turbo y un poco a las patadas. Tan turbo terminó el asunto, que si bien alcancé a lavar mi ropa, no alcancé a doblar ni acomodar nada, es más, dejé platos y trastes sin lavar (asqueroso, lo se….), afortunadamente, no me topé con una colonia de bacteria a mi regreso. Qué bien se vuela en British Airways, aunque no puedo decir lo mismo de Iberia. Lo siento, pero nada me quita la impresión de que Iberia es la Aerocalifornia española (decepción total). Ninguna baja en particular, a excepción del arribo demorado de mi maleta (aprox. 12 horas después). Eso sí, una dicha el ver a Marisa paradita como monito esperándome justo en la salida de los vuelos internacionales. Lo más curioso fue sentir que el tiempo en realidad no había pasado: era como si la hubiera visto tan solo la semana pasada (después de todo, tres meses no es tanto tiempo). Lo que sí creo, es que las buenas amistades siempre se hacen sentir cercanas.

Tomamos el autobús y me entre charla y chisme, alcanzo a ver la Plaza España. Seguimos en el autobús y tomamos calles y las avenidas que al verlas me recuerdan ese sabor a Europa que siempre me dejan los programas de viajes de People and Arts. Pero qué bonita es Barcelona, en verdad. Y qué servicio de transporte caray! Ma-ra-vi-llo-so.

Cierto, Chicago es una maravilla de ciudad: tiene esa mezcla de gran urbe sin ser “nueva” hasta el cansancio. Sí, “nueva” en el sentido de que siempre hay algo nuevo que acaban de construir, sea un edificio, una avenida o una tienda departamental. Y digo que no lo es hasta el cansancio porque Chicago se renueva pero no pierde el estilo. Sin embargo, Barcelona ví una ciudad de estilo. Y es que sería un insulto mayúsculo atentar contra lo que se tiene: unos edificios y unas construcciones añejas con tanto carácter y presencia...

Barcelona tiene tanto estilo que se lo ha impregnado a la gente, una cosa casi geográficamente genética. Se transpira una elegancia y una identidad en la ciudad, que no he visto en ninguna otra parte (París y Londres, será que también de ustedes diré lo mismo?). Cualquiera que sea tu estilo (ultrafunk, hippie, yippie, lo que sea) lo vas a ver a la 10ª potencia en Barcelona. Qué guapas y qué “majas” son las Barcelonesas, de verdad, un porte y un garbo que impactan (si en algún momento logran leer entre mis líneas una envidia casi corrosiva, me están leyendo bien). Y los hombres (por Dios!), creo haber visto a los múltiples padres de mis hijos no engendrados en cada esquina!

The downside: los catalanes –en general- son aves de cascarón duro. Hay que agarrarles el modito porque mira que pueden llegar a ser groseros a tal grado, que les sería imposible serlo más si quisieran. Un tono para decir las cosas… ahí se da uno cuenta que los mexicanos somos DEMASIADO buenazos con los turistas: mucho saludito y ayuda a los extraños y nomás ve uno “mundo” y se da cuenta de que en otras latitudes, a la gente en verdad no le importa un pepino si son amables o no. A ver si nos vamos portando un poco más a la altura, no?

Eso sí, puedo decir que una vez que te “dejan entrar” son de lo más cálidos:

Carmen (la casera de Marisa): una mujer que da una primera impresión dura, pero a la cuál, una vez que la conoces, te das cuenta que tiene un corazón de lo más noble. Y Silvia, qué decir de esa mujer, QUÉ MAJA!

Merche: El corazón más cálido de toda España para todo el que se sienta lejos de casa.

Maggit: Toda una periodista y una cosmopolita; jugadora honorable en el arte del Parchis, golpeadora de hombres y amante consumada de magnates petroleros Texanos.

Jordi: la marea roja, un asesino despiadado que retorna a su buhardilla cada noche después de recetarse unos dry martinis; un Vivianito muy guapo y muy majo, con mucha madera de pareja cómica.

Angélica: una caminante mexica que se deleita con visitas a la librería La Central y poesía en cama muy temprano por la mañana.

También me encontré con Lalo, un compañero de la preparatoria quien está de intercambio en el programa de música y que se gana la vida haciéndola de mariachi (dónde se vienen a dar los reencuentros, cuando los dos estábamos en GDL nunca nos vimos…)

Lo que te quita el aliento: la Casa Batlló, el Mediterráneo (basta con que lo veas, aunque sea un poquito) y Girona.

Lo que se cuenta:
- Primera nochebuena que termino en un bar y primera nochebuena donde veo a la gente lista para irse de farra.
- El bar Panchito y sus platillos “explosivos” de picantes (al menos, así los anuncian en la carta) que incluyen la insospechada cantidad de 4 rodajas de chiles jalapeños. Intente usted hacerlos “más explosivos” e incluya en la cuenta, un euro adicional por cada porción extra de jalapeños (qué robo…).
- Gimmlet y los dry martinis (y los Cosmopolitan, y los Manhattan, y los de Blue Bombay…)
- La Sagrada Familia: que me perdonen los Gaudístas, pero en vivo no es tan impresionante (con excepción del lado modernista…)
- El boniato no es otra cosa que camote del cerro (tatemado). Las castañas por otra parte, son adictivas.
- El barrio Gótico da un aire a Guanajuato durante el Festival Cervantino (olores incluidos). Me dicen que Barcelona es la ciudad con más construcciones de estilo gótico de toda Europa. Lo que reconozco inmediatamente es el aroma inconfundible de unos dogos (hot dogs) así, doraditos, con una tira de tocino alrededor de la salchicha.
- No hay nada como una tarde de sobremesa jugando Parchis –aunque la Nena se duerma en las piernas de Merche, o bueno, intente dormirse porque con tanto grito y tanta emoción, dudo que la pobre descanse).
- Fonología local: X = CH: Xurros, Xurrería… me pregunto si también somos México como Méchico…
- Mi eterna confusión entre el Metro y el Tren de la Generalitat (todavía no sé a cuál me subí…).

Lo que no se cuenta: what happens in Barcelona, stays in Barcelona.

Lo cierto: habrá que volver.

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