Saturday, September 22, 2007

y, ¿por qué?

4.10 AM, conversando con una buena amiga por MSN. Cosas e indefiniciones del amor.


¿El tema? El psicoanálisis de la frase "no quiero hacerte daño" que, con benevolencia absoluta, le sueltas al chico(a) notificándole que no quieres engancharte él/ella.


Con ese tema como anzuelo, nos pasamos a reflexionar sobre las distintas fases del amor: las mariposas y las certezas del comienzo, las coincidencias y los desencuentros, las partidas y las efectivas extirpaciones de corazón que se logran cuando finalmente logras decir: I moved on.
Luego redundamos un poco en la madurez de la evaluación ex post, esa que se hace cuando todo termina, cuando el coraje y el resentimiento ya no te pegan y te escuchas a tí mismo decir: "es cierto, aún después de todo, tuvimos cosas buenas y eso es lo que recuerdo". Ese reconocer que todos los momento, aún los más tristes, tienen su belleza.


Pero bueno, con respecto del tema central, yo me pregunto: ¿qué razón oculta (a nivel personal) puede encontrarse detrás de esa pavada de excusa del "no quiero hacerte daño"? Digo, además de mostrar una condescendencia maravillosa, me da la impresión de que en la mayoría de los casos, sólo sirve para brincarte pachonamente el autoanálisis sobre cuáles son las verdaderas razones por las cuales, motivado por nada mas que la "nobleza" (consciente o inconsciente), decides dejar a alguien fuera de tu vida.


Vamos, que si ya lo/la trataste y aún así te sabes incapaz de retribuir en la misma medida, bueno, entonces la argumentada honestidad suena de menos poco más coherente. Pero ¿será posible llegar a semejante conclusión a priori? A título personal, no deja de sonarme a versión parafraseada del "no eres tú, soy yo" que en la mayoría resulta ser lo contrario. Sí, resulta que no es el otro, eres tú pero no te animas a decir "mira, no eres tú, soy yo por esto", que es muy destinto a nada más decir "no eres tú, soy yo, así que te hago el paro". En efecto, cuando te la sueltan así (la honesta, la del soy yo por esto) si te desarman y te duele, pero tiempo después lo entiendes y gradualmente aprendes a aceptarlo. Pero si no llegas a ese nivel de honestidad, ¿no estas "haciendo" más daño (al otro y a tí mismo) al decir no pero no decir por qué?


Llevamos poco más de dos horas hablando sobre el tema y no hemos llegado a una conclusión. Dudo que lleguemos a alguna puesto que no es esa la intención de la charla. Además, la diferencia de horarios me está matando...


Sin embargo, aún con media actividad cerebral funcional y harto sueño, además de darle vueltas al asunto, me sigo preguntando si por más duro que sea, ¿no es mejor ser igualmente honesto al exterior que al interior? Yo creo que sí, pero puede que esté equivocada... después de todo, no hay recetas universales para el amor.

3 comments:

ara said...

si lo resueven lo publicas? :) que llevó 2 años haciendome esa pregunta, porque no decir la verdad? que hay alguien más, que es el 99% de los casos, si de todas maneras no deja de doler.
Salu2.

H said...

Para empezar, la respuesta nos llevaría años y años de estudio. Creo que todo parte de la diferencia que existe entre honestidad y sinceridad (términos que muchas veces son empleados como sinónimos sin serlo). Por un lado, la honestidad emgloba empatía, es decir, cuando somos honestos siempre pensamos primero en el otro, nos ponemos en su lugar. Cosa que al ser sinceros no sucede. Socialmente, la honestidad es mejor vista que la sinceridad. Recordemos que vivimos en una sociedad donde ir "directo al grano" o decirle las cosas "sin pelos en la lengua" es visto como una falta de educación.
Así, el "no eres tú, soy yo" o el típico "necesito mi espacio" ya se han convertido en prácticas sociales y, nos guste o no, son frases honestas, se nos está diciendo la verdad. Al fin y al cabo, "soy yo" porque me voy con otro(a) y "necesito mi espacio" para poner a alguien más. Simplemente, omitimos aquellos detalles que, creemos, lastimarán al otro y nos convertirán en seres malvados (pero sinceros).
Coincido con Aranzazu en que sería más sano ser sincero; pero ¿cómo modificas algo que ya está tan arraigado y que no abarca sólo las relaciones personales? Desde pequeños nos enseñan a decir que no comeremos la horrible sopa de la tía porque no tenemos hambre (nuevamente: no eres tú, soy yo).
En fin, dejaré de filosofar y regresaré a mis libros ;-)

Aranzazu said...

ARA: no lo hemos resuelto... seguimos tocando el tema en otras charlas. En su caso, no tiene a alguien más (presente), en realidad es el recuerdo de alguien más lo que la hace pensar que "puede hacerle daño" puesto que su recuerdo es de esos que más vale no sacarte enganchándote con otro (tipo "un clavo saca a otro clavo").

Pero ella parece que sí disfruta de la compañía del chico, así que veremos... siendo mi amiga, quiero que se sincere consigo misma para que pueda darle una respuesta sincera al chico. A ver qué pasa.


H: es cierto, utilicé ambos términos como sinónimos cuando no lo son. Sí, favorezco la sinceridad hacia el otro y hacia uno mismo.

Difícil de aplicar cuando socialmente se nos educa a ser honestos pero no sinceros. Ser sincero en efecto resultará más difícil, pero más sano (en mi opinión). También hay que reconocer que no todos aceptan la sinceridad... pero eso ya es otro tema, quizá de un posteo futuro.

Me voy yo también de regreso a mis libros :)